Puri: “Creo que los trabajadores y trabajadoras de hoy tendrán que quitarse el miedo algún día y despertar”

Purificación González, más conocida en sus entornos como Puri, fue elegida delegada sindical por primera vez en los años 70, con la dictadura vigente y cuando apenas había mujeres en estos cargos de representación. Ha trabajado en el sector del calzado de Almansa y es integrante activa de UGT desde su legalización, desde donde lleva toda la vida luchando por los derechos laborales y sociales. La semana pasada UGT CLM y UGT Albacete le entregaron un humilde reconocimiento a su trayectoria; acto que, confiesa, le emocionó mucho aunque le costara expresarlo. “No me lo esperaba para nada; me alegra saber que hubiera compañeros acordándose de mi para esto”, ha detallado. En esta entrevista cuenta su experiencia sindical y opina sobre el panorama actual.

P: Eres afiliada a UGT desde 1978, ¿por qué creíste necesario afiliarte a un sindicato?

R: Empecé en el sindicato vertical siendo delegada en 1973 o 74, entonces en el comité de empresa éramos nueve delegados, siete hombres y dos mujeres, y solo había habido una mujer antes que nosotras en ese cargo. Recuerdo que las mujeres entrábamos a trabajar con un babi y unas tijeras que nos habían comprado nuestras madres porque la empresa no ponía ni las herramientas de trabajo.

Fue en aquellos entornos de movimiento asambleario donde se empezó a fraguar la izquierda sindical que en Almansa, Elda, Elche y alrededores tuvo mucho que ver con el sector del calzado. Había que negociar un nuevo convenio que ya había tenido varias prórrogas y, ante la negativa empresarial, los trabajadores fuimos a una huelga que duró dos semanas en 1977, algo histórico. Después ya con la entrada de la democracia decidí afiliarme a UGT, sabía que tenía que ser UGT y que quería continuar con la lucha de aquellos años; éramos muchos los que queríamos cambiarlo todo en una dictadura que se estaba agotando.

P: A parte de afiliada y delegada sindical también has sido miembro de ejecutivas, ¿cuándo te diste cuenta de que querías ocupar puestos de liderazgo en el sindicato?

R: A mí lo que me ha motivado siempre ha sido la acción dentro de la empresa con los trabajadores y los cargos orgánicos han sido como una segunda parte. Lo mío era la acción de cada día hablando con los trabajadores y estaba en el sindicato porque era la forma de conocer más los derechos y podérselo trasladar tanto a ellos como a la empresa.

P: ¿Aceptaron tu actividad sindical tu entorno de trabajo y el personal?, ¿tuviste más dificultades por ser mujer?

R: Todos los trabajadores tenían una ilusión grandísima en aquellos tiempos y compañerismo, ahora es más pasivo… Mi entorno me animaba a seguir, pero en el trabajo como tal tuve la discriminación que tenían todas las mujeres y que sigue existiendo.

Para un hombre era mucho más fácil alcanzar categorías profesionales superiores además de que estando en las mismas nosotras cobrábamos menos. En total eran ocho categorías para hombres y ocho para mujeres, estas con diferentes salarios, y desde los 70 reclamábamos ya que a igual trabajo igual salario… ¡y hacer menos horas extras! Entonces no se quería trabajar más horas…

Después con la llegada de la Constitución del 78 se estableció que tenía que existir la igualdad salarial, se fueron limando estas cosas y se solucionó formalmente en los 90, cuando ya fue anticonstitucional la existencia de categorías diferenciadas salarialmente por género y empezamos a hablar de niveles. Aunque seguimos con la lucha porque en la práctica hoy persiste la brecha salarial y siguen siendo los hombres los que ocupan los niveles superiores.

P: ¿Cuáles son los mayores conflictos laborales a los que te has enfrentado?

R: La primera, la de 1977, fue increíble estar 15 días en huelga aunque no consiguiéramos nada; significaba un grito de hartazgo y de estar dispuestos a conseguir derechos en la nueva época que empezaba el país.

Otra movilización que recuerdo y me impresionó fue contra la privatización del Hospital de Almansa que querían hacer Cospedal y Paco Núñez. Conseguimos salir a la calle unas 3.000 personas, hicimos ruedas de prensa diarias, cientos de asambleas… En Almansa habíamos luchado mucho desde los 80 para tener un hospital y ahora que lo teníamos no íbamos a dejar que lo privatizaran.

Finalmente no se produjo la adjudicación por muchos condicionantes, también porque con el desmantelamiento que habían hecho era difícil que lo quisiera nadie, pero estoy segura de que la gente en la calle puso su “granazo” de arena. 

P: Pensando ya en la época actual, ¿crees que en estos momentos se percibe la necesidad luchar colectivamente por los derechos laborales?

R: A los trabajadores antes les costaba mucho menos salir a la calle y se hacían más huelgas. La crisis creó miedo, mucha gente sufrió, sigue sufriendo y el miedo paraliza. La empresa siempre ha intentado desmovilizar pero antes se le hacía más caso a la parte sindical y a la trabajadora que a lo que pudiera decir la empresa. En los 80 había una concienciación masiva y mucha energía e ilusión para el cambio.

Después de eso vinieron años de más comodidad y bienestar, los salarios mejoraron y yo siempre he dicho que los trabajadores nos aburguesamos un poco, nos relajamos pensando que las conquistas ya estaban hechas.

Ahora está instalado el individualismo total y la desunión, si a un compañero le cae un problema sin venir a cuento nadie se acerca a defender… creo que los trabajadores y trabajadoras jóvenes y los no tan jóvenes tendrán que quitarse algún día ese miedo y despertar porque como hemos visto nada está garantizado. La unión hace la fuerza.

P: Tras tu jubilación has seguido colaborando con UGT, ¿te planteas la jubilación del sindicato?

R: Ahora mismo trato de que esté abierta alguna sala de la sede en Almansa varios días a la semana porque la gente va, te explica sus problemas, y yo les aconsejo o les gestiono para que lo hagan. Vienen con mucha preocupación y no pueden salir sin una solución.

Esto siempre ha sido lo mío y aunque esté mayor creo que estoy bien… aquí seguiré hasta que pueda, porque siempre se puede hacer algo más por mejorar la vida y los trabajos de todos.

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